La Depresión, el castigo de Sísifo.

“La depresión es una prisión en la que eres tanto prisionero como carcelero”

DORTHY ROWE.

Esta frase tan pequeña pero tan precisa nos permite comprender profundamente la complejidad del problema de la depresión. La depresión es para quién la sufre un lugar del que lucha con todas sus fuerzas, una batalla sin final que inicia cada vez que se abren los ojos, guerra para la que no hay más energía, a la que se llega sin ánimo y creyendo que se perderá sin quiera haber iniciado a pelear contra ella. Su contrincante es uno mismo, que por medio de artilugios y trampas le ata de nuevo, le derrota y somete un día más.

EL CASTIGO DE SÍSIFO

Sísifo es uno de los personajes de la mitología griega más destacables, el castigo que sufre es uno de los más conocidos en la actualidad. Su fama se debía a ser astuto y sabio entre los hombres, pero precisamente esa inteligencia le llevó a decirle al Rey Corintio que había sido Zeus quien había raptado a la Ninfa Egina, y como castigo el Dios envió a Tánatos -quien era el dios de la muerte sin dolor- para terminar con su vida. No obstante Sísifo logró engañarlo y lo encarceló durante un largo tiempo, por lo que hubieron pocas muertes; lleno de cólera el dios Hades -dios del inframundo- exige a Zeus poner fin por lo que es enviado Ares a liberarlo llevándolo hasta el inframundo. Sin embargo, éste logro pedirle a su esposa que no realizara los rituales fúnebres, frente la negativa de hacerlo, Sísifo va con Hades para quejarse de la esposa y pedirle que vuelva al mundo de los mortales para castigar a su esposa por tal ofensa. Pero llegando a su reino se reusó a regresar por muchos años, hasta que es forzado. 

Los Dioses deciden castigarlo condenándolo a subir a lo alto de una colina empujando una enorme roca, y en el momento más cercano a la cima, ésta caía de nuevo; ese era su destino repetir una y otra vez lo mismo durante una eternidad.

El castigo de Sísifo, quizás para quién sufre de depresión le suena parecido a la carga con la que se levanta día con día. 

En un inicio parece como sí fuese una tristeza pasajera, no es pesada, es llevadera. Conforme pasa el tiempo se convierte cada vez más difícil de salir, esa pequeña piedra que era en un inicio se hace cada vez más y más pesada. Subir hasta la cima y quedarse ahí por un tiempo se vuelve cada vez más imposible. Las emociones negativas, los pensamientos pesimistas empiezan a apoderarse como una niebla pesada y gris de todo el entorno emocional, hasta que un día y sin darte cuenta, estás frente a una prisión de la que no puedes y a veces no quieres salir.

Con menor energía, cada mañana la esperanza y los sueños comienzan a consumirse, sin percibirlo si quiera, los sabores de la comida pierden su encanto, las cosas que le llenaban de alegría se vuelven superfluas y vacías; los hábitos se pierden, el hambre se va; las ganas de iniciar algo o terminarlo se desvanecen, y lo único que permanece es una ola de pensamientos catastróficos y negativos. No puedes más, las herramientas anteriormente funcionales se rompen y vuelven inútiles, y finalmente hace entrada la desesperanza y así se sella el hechizo inquebrantable. Sin esperanza nos convertimos en Sísifo, quien cada día carga un peso hacía arriba, agotados observamos cómo la piedra cae de nuevo y se inicia un nuevo día.

El castigo de Sísifo, quizás para quién sufre de depresión le suena parecido a la carga con la que se levanta día con día. 

En un inicio parece como sí fuese una tristeza pasajera, no es pesada, es llevadera. Conforme pasa el tiempo se convierte cada vez más difícil de salir, esa pequeña piedra que era en un inicio se hace cada vez más y más pesada. Subir hasta la cima y quedarse ahí por un tiempo se vuelve cada vez más imposible. Las emociones negativas, los pensamientos pesimistas empiezan a apoderarse como una niebla pesada y gris de todo el entorno emocional, hasta que un día y sin darte cuenta, estás frente a una prisión de la que no puedes y a veces no quieres salir.

Con menor energía, cada mañana la esperanza y los sueños comienzan a consumirse, sin percibirlo si quiera, los sabores de la comida pierden su encanto, las cosas que le llenaban de alegría se vuelven superfluas y vacías; los hábitos se pierden, el hambre se va; las ganas de iniciar algo o terminarlo se desvanecen, y lo único que permanece es una ola de pensamientos catastróficos y negativos. No puedes más, las herramientas anteriormente funcionales se rompen y vuelven inútiles, y finalmente hace entrada la desesperanza y así se sella el hechizo inquebrantable. Sin esperanza nos convertimos en Sísifo, quien cada día carga un peso hacía arriba, agotados observamos cómo la piedra cae de nuevo y se inicia un nuevo día.

Cada mañana la persona con depresión se levanta luchando contra la cama, buscando motivos para salir de ahí, desganado, y sin esperanzas se prepara un café, pensando que quizás eso le dé un poco de energía, muerde un bocado sin sabor y se aleja de él. Los pensamientos hacen su aparición, todos revueltos, confusos, hablando al mismo tiempo; miles de ellos quieren decir su parte:

“Todo está mal”, “Hoy no tienes ganas de hacer nada, regresa a tu cama”, “No sirves para nada”, “Odias tu trabajo ,tu pareja ,tu vida, ya mejor termina con esto”

Todas sus formas reaparecen como guiones aprendidos para una audición dramática de la mejor película, y todos ellos permean el estado emocional quitando poco a poco la restante energía que le queda.

Cada actividad se convierte en un reto olímpico, bañarse, cocinar, cuidar de los demás, trabajar, limpiar. El cuerpo pesa y la mente no calla, ni por un segundo. Algunos días son peores que otros, algunos más llevaderos, pero así se va terminando la esperanza que todo tenga fin.

Quien está deprimido le “echa ganas todo el tiempo” por eso es como una patada en el trasero cuando se lo aconsejan los demás, no está deprimido porque quiera, esta deprimido porque cayó en un vació sin fondo y no lo pudo ver para detenerlo, de otra manera lo hubiera hecho. 

Las personas externas creen que es muy similar a sus estados de tristeza, por eso no comprenden porqué no logran salir de ahí, no comprender que para el depresivo, salir de ese estado es como subir el Everest.

No se trata de normalizar la depresión y creer que no es posible salir de ella, lo que se busca es que se comprenda la dificultad que representa, lo cual no es como salir de una tristeza común y corriente. Quien sufre depresión necesita de ayuda, porque ha llegado a un punto en que no puede ayudarse a sí mismo, no porque no quiera, o sea incapaz por ignorancia, no puede porque es algo más grande que ellos mismos en un inicio. 

Si sientes que tú o algún conocido tiene depresión lo primordial es no justificar el estado pero tampoco juzgar, y buscar algún especialista que logre determinar el grado de depresión que la persona esté sufriendo, de eso dependerá el camino que se debe tomar para redirigir hasta la cima, sin que la piedra vuelva a caer. Es permitir que el castigo de Sísifo termine, llegando la cima con la piedra, sin que vuelva a iniciar de nuevo, es terminar con una sombra gris que ciega los ojos, los pensamientos y quita toda energía y sueños.

Aunque sientas que estás en un destino terrible, la depresión tiene solución solamente debes encontrar la llave correcta para abrir esa prisión, esa llave la tienes tú mismo solamente tienes que ver en el lugar, momento y estado emocional correcto para poder liberarte.

Psi. S. E. Buenfil, abril 2020. México.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s