“A veces, el silencio en una habitación
hace que haya más ruido en mi cabeza,
porque cuando todos se van
yo misma comienzo a torturarme,
se reproducen películas en mis ojos
que no diferencío,
pero no hay película de miedo que siquiera se le parezca.

Quiero correr,
pero no sé a donde,
donde vaya, allí estará.

Quiero cubrirme los ojos,
pero aún cerrándolos,
sigo viendo todo.

Quiero taparme los oídos,
pero las voces se hacen más fuertes,
quiero esconderme,
pero no existe lugar donde pueda huir de mí.

¡Y esto es lo jodido!
Que nadie más tiene que hacerme daño, conmigo me basta,
no hay quien hiera mejor mis puntos débiles,
yo solo los trituro con todo lo que sé que va doler.

Es una pelea constante
donde no quiero dañarme,
pero yo soy el único enemigo,
mi delito,
es ser adicta a pensar,
¡No puedo dejarlo!
y eso me intoxica,
mi cabeza es una fiesta
donde no encuentro salida de emergencia,
porque la música es tan fuerte
que yo no puedo escuchar.

Me dicen que debo mantener mi mente ocupada…
¿Pero qué hago cuando cae la noche?
Tendré que volver a la cama,
cerrar los ojos,
en el silencio
y allí, me volverá a atacar.

Es un círculo vicioso…
donde tengo miedo de tener miedo.”

Gilraen Eärfalas