La ansiedad es parte de la existencia humana, en algún momento todos han experimentado al menos un grado moderado de ésta. El término de ansiedad empezó a reconocerse desde el punto de vista psicológico alrededor del año 1920 que apareció por primera vez definido. Se deriva del latín anxietas que hace referencia a un estado de agitación, inquietud y zozobra del ánimo, es una emoción displacentera que se manifiesta como una tensión emocional que se acompaña de manifestaciones somáticas.

Cuando se habla de sentir ansiedad se hace referencia a estados físicos y emocionales displacenteros que no son atribuibles a peligros reales. El miedo como lo hemos visto en otros artículos es una emoción natural y básica del ser humano que le permite protegerse frente a un peligro, quien sufre de ansiedad se adelanta al posible peligro y se mantiene en una constante alerta, la ansiedad se anticipa a peligros futuros, indefinibles e imprevisibles. Como ambos tienen reacciones similares fisiológicas las personas tienden a confundirlas, sin embargo la diferencia principal es que una presenta un peligro real en un momento presente mientras que la otra sólo se anticipa a un “posible peligro”.

La ansiedad es una reacción disfuncional cuando la intensidad, frecuencia y duración se prolongan y exacerban, presentándose en momentos no amenazadores.

Desde el punto de vista de la psicología de la personalidad podemos ver la ansiedad no como un estado anímico sino cómo un rasgo de la personalidad y en otros casos únicamente como un estado, aquí las diferencias:

La ansiedad es vista como un rasgo de la personalidad del neurótico, que tiende a interpretar de manera cotidiana los estímulos externos como peligrosos y amenazantes no reales y que se manifiestan como una crisis de ansiedad o como un estado persistente en el tiempo. La persona ansiosa es así en parte por respuestas biológicas como aprendidas y reacciona más frecuentemente de manera ansiosa que quienes sufren de ansiedad como un estado y no como rasgo.

Cuando se entiende la ansiedad como un estado se hace referencia a una fase emocional transitoria que varía en cuanto a su intensidad y duración, en ambos casos ya sea por rasgo o estado la persona experimenta deseos de correr, ocultarse, gritar, siente desesperación y una sensación de irrealidad como si no estuviera viviendo ese momento. La ansiedad es un estado de agitación e inquietud sumamente desagradable que se caracteriza por anticipar el peligro, el estado psíquico se altera e inician una secuencia de pensamientos catastróficos o de peligro inminente, la combinación biológica y cognitiva genera reacciones de sobresalto y agitación, en el que la persona buscará mantenerse fuera del peligro (real o no) por medio de reacciones que generalmente solo le llevan a alterarse más.

Es verdad que todas las personas viven en cierta manera estados de ansiedad durante algún momento de su vida, la diferencia con quienes la ansiedad se convierte en un mecanismo disfuncional les lleva a tener un estilo de vida totalmente distinto ya que por su estado intentará la mayoría del tiempo evitar los estímulos estresantes que le alteran. Posteriormente cuando ya se siente imposibilitado para responder a la ansiedad empezará a querer controlarla, ante su fallo pedirá ayuda a los demás para ser calmado, lo cual le refuerza la idea de estar incapacitado para enfrentar el peligro, está trampa le lleva a bajar su autoestima y creencia de no poder lograr gestionar sus emociones de manera adecuada lo cual le activa de nuevo la sensación de peligro e intensifica las reacciones fisiológicas y cognitivas.

Para hablar más profundamente del tema de la trampa de la ansiedad y el pánico dedicaremos otro artículo pero en este momento es importante reconocer que las personas que sufren de ansiedad pueden aprender a controlar los pensamientos catastróficos por medio de herramientas y técnicas, aunque muchas veces es importante recibir un diagnóstico para saber si es necesario algún tipo de terapia psiquiátrica y psicoterapéutica para superar y aprender a manejar sus estados ansiosos