“La inteligencia emocional es la habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones” (Mayer,1990) promoviendo el crecimiento emocional e intelectual.

La información que obtenemos nos permite guiar nuestro comportamiento y pensamientos los cuales nos ayudan a la toma de decisiones y la sana regulación de emociones, esto permite sentirse pleno y seguro de sí mismo, ayudando a tener una mejor autoestima y auto concepto.

La inteligencia emocional se puede conceptualizar bajo cuatro habilidades básicas, los contextos a los que nos enfrentamos diariamente requieren el uso de una serie de habilidades emocionales para adaptarse a las situaciones cambiantes que surgen.

Percepción emocional

La percepción emocional es la habilidad para identificar y reconocer tanto las emociones propias como las de otros. Esta habilidad requiere que la persona preste atención y sepa interpretar con precisión las señales emocionales de las expresiones no verbales, así como el tono de voz y el mensaje que es recibido. Para poder realizar esto es necesario que la persona tenga la habilidad de reconocer sus propias emociones. Cuando una persona ha desarrollado esta habilidad está capacitado para comprender cómo se siente e incluso identificar cuando otras personas tienen un cambio emocional, les permite sentir empatía y comprender de mejor manera a los demás ayudando a sus procesos de socialización y desarrollo sano relaciones.

Facilitación o asimilación emocional

La habilidad de asimilación emocional se refiere al hecho que no solamente basta con saber identificar nuestras propias emociones y las de los demás sino que además de eso es necesario tomar en cuenta los sentimientos en los momentos que razonamos, tomamos decisiones y resolvemos conflictos. Esta habilidad nos permite comprender la manera como las emociones afectan nuestro estado cognitivo y cómo nuestros estados afectivos ayudan a la toma de decisiones. Es precisamente a partir de nuestras emociones que los puntos de vista de los problemas cambian. Cuando hemos desarrollado esta habilidad podemos aprender a gestionar nuestras emociones y observar cómo impactan de manera positiva sobre nuestra forma de procesar información lo cual influye en la vida diaria, en el trabajo, en la escuela, en ámbito académico.


Comprensión emocional

La comprensión emocional es otra importante habilidad para la gestión de emociones. Esta habilidad implica desglosar el complejo y amplio repertorio de señales emocionales, así como etiquetar, nombrar y reconocer las categorías a las que se agrupan dichas emociones. La comprensión emocional no es una habilidad que solo pueda ser utilizada mientras las emociones son vividas, también sirve como medio anticipatorio para reconocer las causas que originan estados anímicos específicos y las consecuencias de las acciones tomadas.

Haber desarrollado esta capacidad permite que la persona identifique cómo dos estados emocionales pueden unirse dando lugar a lo que se conoce como emociones secundarias; así como, de emociones complejas. Las habilidades son puestas a prueba diariamente, la comprensión de las emociones da destreza para reconocer transiciones de algunos estados emocionales a otros, y la aparición de emociones contradictorias e intensas.

Esta habilidad es sumamente clave en el desarrollo de la Inteligencia Emocional, aprender a comprender de manera asertiva las emociones cuando estas surgen permiten que la persona tenga un dominio de sí mismo mayor y que cuando procese cognitivamente sus pensamientos logré dar una respuesta y cauce adecuado a las circunstancias presentadas.

Regulación emocional

Quizás la más compleja de las habilidades de Inteligencia Emocional, la regulación emocional es una dimensión que incluye la capacidad para abrirse emocionalmente consigo mismo a los sentimientos negativos y positivos, de manera que logre descartar o utilizar la información derivada del proceso de comprensión. La regulación de las emociones es primordial, cuando se regulan de manera adecuada se puede aprender a intensificar las emociones positivas y disminuir las negativas permitiéndole también comprender las emociones de otras personas. Es una habilidad compleja ya que en el momento de hacerse consciente logra dar un mayor crecimiento emocional e intelectual.

La inteligencia emocional está basada en cómo cada ser humano vive sus emociones, existen cinco emociones básicas que son consideradas sumamente primitivas. Existe un gran debate en el mundo de la psicología sobre cuáles son las principales pero en general se ha llegado a un acuerdo que considera que las siguientes son las principales:

* El miedo.

* Tristeza.

*Enojo

*Alegría

*Sorpresa

Es muy popular la teoría de Daniel Goleman sobre la Inteligencia emocional quizás es la más conocida por todo el mundo, aquí describiremos a grandes rasgos las características de su perspectiva teórica.

Para el autor la Inteligencia Emocional nos permite: Tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar presiones y frustraciones, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo, adoptar una actitud empática y social que nos brinde mayores posibilidades de desarrollo personal y participar; y convivir en un ambiente armónico. También considera que la inteligencia emocional puede dividirse en dos áreas: intrapersonal e Interpersonales. La primera equivale a formarse una idea realista y precisa de uno mismo, teniendo en cuenta sus emociones y aprendiendo a dirigirlas de manera adecuada. En la inteligencia interpersonal podemos desarrollar la capacidad de comprender las motivaciones de los demás y permite reaccionar adecuadamente a lo estados de ánimo de los demás.

Se puede aprender a regular las propias emociones, de hecho lo más probable es que el mal funcionamiento de las habilidades corresponda a un mal aprendizaje desde la infancia. La razón es que en durante los primeros años de vida los niños no tienen la capacidad de autoregularse y es precisamente el ambiente familiar y social en el que se desarrolla dónde aprende a regular sus emociones y pensamientos. Ya en la madurez la alternativa es comprender que no existen emociones negativas o positivas es la manera en que las emociones se regulan y son dirigidas, las consecuencias pueden afectar o beneficiar pero la emoción no es en sí mala o buena. Cuando se aprende a gestionar sus propias emociones se tiene la capacidad de comprender las consecuencias de una mala gestión y de no saber autoregularlas. Las consecuencias pueden ser:

Respuestas emocionales efectivas, útiles y adaptativas

Respuestas emocionales no efectivas, poco útiles o poco adaptativas.

Como podemos observar en este punto, la inteligencia emocional requiere de un trabajo para desarrollar habilidades efectivas en su gestión de emociones que le permitirán a la persona conocerse mejor, reaccionar de manera más efectiva y regularse cuando es necesario; pero la buen noticia es que cada habilidad puede ser aprendida y desarrollada de manera eficaz.

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