Es una historia muy común, personas que van y vienen en nula atrás vidas algunas marcándolas y otras pasando desapercibidas. Quizás no sabemos qué tan importantes lo serán sino hasta que ya se hayan ido, pero no es el caso de los abuelos.

Con mucha similitud al amor que sentimos por nuestros padres nuestros abuelos se convierten en unos segundos padres, guías de nuestra vida y muchas veces incluso cómplices.

Si tenemos suerte podemos vivir con ellos los suficientes años para convertirnos en un poco adultos y extrañarlos cuando se van de nuestras vidas.

Incluso si somos aún más afortunados conoceremos a cuatro de estos raros especímenes estos seres que generaron tanto amor y pesar a nuestros padres pero para nosotros son simplemente amigos de vida.

Aquellos que a veces saben lo que les escondemos a nuestros padres y que incluso nos apoyan en nuestras locuras.

Cuando un abuelo se va de queda un hueco en nuestro corazón y lo llamamos entre pensamientos cuando queremos un consejo quizás ellos puedan ayudarnos en nuestros aprietos. La verdad es que cuando ellos se van nuestro corazón no es el mismo pero también estamos tan llenos de amor que a pesar de la partida siempre los amaremos y dolerá menos.