La felicidad, un deseo más ansiado pero poco logrado. En realidad ¿es tan difícil ser feliz?

¿Qué necesitamos para lograrlo?

¿Se puede aprender a ser feliz?

Constantemente leemos libros, artículos, vemos películas y youtubers en busca de algo que nos ayude entender a ser felices. Lo buscamos, lo intentamos, y muchas veces incluso nos acusamos a nosotros mismos como si fuéramos el peor de los jueces por atentar a nuestra propia felicidad y llegamos al día de nuestra muerte continuando a preguntarnos porqué no lo logramos.

Tremendo problema que tiene la humanidad; ya que no nos basta con tener que encontrar un trabajo, pagar una casa, tener pareja, familia, nietos, amigos y una pensión de paso tenemos que ser felices.

Realmente en el avance de la sociedad hemos también avanzado en nuestra manera de crear más y más objetivos que llegar; y hoy en día la felicidad es un objetivo más incluso un objetivo de consumo.

No nos ha de sorprender que la felicidad, eso “que no sabemos qué es pero sí cómo se siente” que antes era el resultado de una buena charla con los amigos, un abrazo a nuestros hijos se hubiese convertido en un producto de consumo en una sociedad que solamente crea ideas para ser consumidas.

La sociedad actual nos ha enseñado que la felicidad es algo no sólo que puedes sino que también DEBES tener y te da opciones para que lo logres:

Busca la carrera de tus sueños, tienes que hacer algo que te haga feliz porque lo harás toda la vida ‘¡imagínate haciendo toda la vida algo que no te guste’!

y después de esas frases te llevan a cursos para conocer según tu perfil qué carrera es la mejor para ti, además de eso podemos encontrar esos buenos videos que te motivarán a ‘seguir tu tan añorado sueño’.

Como consecuencia entonces tenemos unos cuantos ‘perdidos’ que ‘saltan’ de una carrera a otra ya que no son “felices”.

Si algún despistado terminó su carrera tendrá después de cuatro años “de felicidad académica” que iniciar la búsqueda del trabajo soñado. Un maravilloso trabajo de 10 horas al día con una hora de descanso y quince días al año de vacaciones, después de un año laboral consecutivo. Y cómo estás en tu trabajo que te brinda felicidad tienes que trabajar con entusiasmo cada día sin importar que esa semana se enfermó tu perro o contrajiste alguna deuda para pagar el auto de tus sueños y no puedes pagarlo.

Así vas de trabajo en trabajo, pareja en pareja, carro en carro, casas, viajes, iPhones o Samsung’s , reuniones con amigos, visitas al teatro, cine, o cafeterías. En medio de una obsesión por ser felices hemos consumido una cantidad de energía y dinero como objetivo de encontrar la ansiada felicidad que tanto nos han vendido los mercados y la sociedad.

Y vaya que si de paso eres infeliz y poco positivo tendrás que soportar la gran cantidad de enseñanzas por parte de conocidos acerca de cómo tu negativismo te aleja de la felicidad.

La realidad es que el problema no es que te guste consumir productos sino la idea que sólo por ese medio serás feliz convirtiendo de manera paradójica la felicidad en un producto comercial que solamente pocos pueden obtener.

Pero, ¿es verdad que no podemos ser felices?

Si vemos la felicidad como un producto no lo seremos jamás, moriremos sin haberlo reconocido.

La felicidad es un estado impermanente, es decir que no podemos permanecer perennemente felices, como tampoco podemos estar permanentemente enojados o tristes. La felicidad es un estado que podemos aprender a prolongar el mayor tiempo posible tendiendo consciencia que en algún momento ese estado desaparecerá y quizás habrá malestar, insatisfacción, fastidio, o incluso ningún otro estado posterior.

Existen productos y circunstancias que pueden prolongar, facilitar la felicidad pero no producir.

Las personas tenemos que aprender a reconocer primero lo que nos hace felices y después aprender a producirla no desviándonos por medio de materiales o productos que nos ofrecen el camino corto a la felicidad.

Como consecuencia podemos comprender que quizás no hemos fallado en ser felices sino que son los conceptos de la felicidad que tenemos los que debemos analizar e incluso modificar.