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Muchos huyen al dolor de la mínima idea de la muerte de un ser amado, existen muchas cosas que no queremos ver pero la que absolutamente queremos olvidar es cuando esta muerte puede estar frente a nosotros.

Hoy en la tarde mientras trabajaba una persona que acude constantemente a tomar un café ☕️ en el restaurante tenía una mirada no distinta pero sus ojos querían gritar una verdad. En ese momento se acerca un poco más y después de hablar de temas cotidianos como el clima y el trabajo me dice mi esposa se está muriendo.

Desgraciadamente en mi profesión(psicóloga y tanatóloga) este tipo de discursos aunque siguen siendo duros ya no impactan de la misma manera y los detalles son irrelevantes puesto que son parte; desgraciadamente de la común historia de vida en miles de seres humanos.

No hay nada más doloroso que encontrarte con la realidad de muerte, no porque nosotros no vayamos a morir sino porque cuando sabes que tienes poco tiempo meses días horas todo se convierte en una pesadilla.

No puedes pensar en otra cosa que no sea en la proximidad de la muerte y es precisamente ese dolor el que ciega la mente y asesina el alma del sobreviviente.

Para cada uno de ellos es una historia distinta pero en ambos casos no es menos doloroso.

Me temo que no hay palabras que reconforten a un corazón destrozado por un dolor similar, de años de trabajar con pacientes siempre he considerado que el dolor de perder a alguien es lo más parecido a un dolor puramente asesinados de almas y corazones. Por eso para mí los sobrevivientes se convierten en maestros de vida cuando tienen que superar y después de un tiempo seguir con sus vidas; tarea imposible para algunos. No les culpo

Psicóloga Sandra Buenfil.