Es una escuela de psicoterapia, es una filosofía de vida que considera que la principal fuerza motivacional del ser humano es la búsqueda de sentido, la cual se concreta a través de valores de creación de experiencia y de actitud.
La logoterapia va más allá que otras psicoterapias, al incluir o reincorporar la dimensión esencialmente humana o espiritual, con lo cual el Dr. Viktor Frankl logra rehumanizar a la psicoterapia. 

Como terapia ayuda a restablecer la salud mental integral de la persona a través de ayudarla a encontrar el sentido.
Ayuda a las personas que no quieren vivir, pero tampoco quieren morir, ayuda a encontrar un sentido de la vida o de la muerte, ayuda ancianos suicidas, depresivos.

Como la vida no tiene sentido sin la muerte y la muerte no tiene sentido sin la vida, así la Tanatología en esta unión con la Logoterapia se enriquece para lograr una buena muerte, una muerte con sentido y la logoterapia encuentra motivos de sentido en la Tanatología tomando en cuenta la muerte y el bien morir.
Relación Tanatología – Logoterapia, es fecunda, pues para que la persona logre esa buena muerte que es la finalidad de la Tanatología, necesita una buena vida, y que solo se llega a través de una vida plena de sentido, razón de ser de la logoterapia.

Elizabeth Kübler Ross y Viktor Frankl destacan que el enfermo, primero es persona y luego es enfermo, esto permite que los hombres puedan encontrar el sentido de su vida y mueran dignamente como corresponde a todo ser humano.

Logos o sentido no es algo que nace de la propia existencia, sino algo que hace frente a la existencia, el sentido no se inventa sino que se descubre.
Logos en griego no sólo quiere decir significación o sentido, sino también espíritu.

Como Logoterapeuta siempre trabajamos con la parte sana de la persona, con la dimensión espiritual que es lo esencialmente humano lo que no enferma.

¿Cuál es el sentido de nuestra vida y cuál es el de la de todos los seres vivientes?
Si alguno inquiriese: ¿Tiene sentido formular una pregunta como ésta?, yo le contestaría: 

El que piensa que su propia vida y la de sus semejantes carecen de sentido, no solamente es un desdichado, sino que apenas es apto para vivir. Albert Einstein.