El morir es el proceso de deterioro que sufre el organismo desde su condición terminal, diagnosticada o no, hasta la muerte. 

Dicho proceso, como todo en el ser humano, no puede ocurrir, aislado, es decir el proceso de morir es un proceso biológico, psicológico social y espiritual.
Según el Dr. Dr. Alfonso Reyes Zubiria las etapas son las siguientes: 

Angustia

Es la 1a. emoción que siente el enfermo y su familia, surge desde el instante mismo en que el médico les dice el diagnostico que es enfermo terminal, nace la angustia y no va a terminar… hasta que el enfermo “muera” se trata de una emoción que requiere toda la atención, no sirve hablar de que Dios nos ama, que estamos en sus manos, porque lo que se sufre no es por falta de fe, la angustia no pide que demos consejos por sanos o buenos que nos parezcan, la angustia pide que sepamos escuchar, permitir el desahogo de quien sufre angustia, tantas veces como el lo necesite. Hay que ayudar a la persona a expulsar su angustia escuchando pero no interrogándolo.

Frustración

Esta emoción se manifiesta como rabia y esta a su vez es incontrolable e irracional y siempre quiere agredir, la frustración nace y va creciendo conforme pasan los días o los meses, uno se da cuente que “ya no hay tiempo para hacer lo que nos habíamos propuesto hacer” y la frustración será mayor, en la medida en que somos conscientes de nuestra Impotencia y ante la muerte, todos somos impotentes totalmente.

Culpa

Todo proceso de morir trae consigo muchas culpas, por acción o por omisión, ¿Por qué lo llevamos con este médico si tanto nos recomendaron a este otro? ¿Por qué algunas veces enojado le dije que era un idiota?, ¿Por qué preferí ir al cine con mis amigos y lo dejaba siempre en casa?, ¿Por qué lo lleve al hospital si el no quería?, etc., es absurdo sentirse culpable si uno no tuvo opción para actuar o si escogió lo que creyó que era lo mejor y si no arrancarnos las culpas, estas se conviertan en las más fieles y dolorosas compañeras de la muerte, si no podemos quitarnos las culpas, acudiremos o trabajaremos en el perdón, al yo que es la condición indispensable para tener paz interior.


Culpa ante la muerte

La culpa es un sentimiento muy doloroso, es un estado emocional que te roba la paz, te paraliza, hay que lograr que la persona que va a morir entienda que toda culpa se basa en un absurdo que equivocarse significa aceptarse como ser humano, que el pasado aunque es una carga puede descargarse.

Culpa persecutoria y culpa depresiva.

 Estas dos clases de culpas están relacionadas con el instinto de muerte, y el de la vida respectivamente, ambas culpas se refieren a las reacciones y sentimientos correspondientes a los aspectos normales y patológicas del duelo.

Culpa persecutoria

Determina la aparición de duelos patológicos que podrán convertirse en cuadros melancólicos.
Culpa depresiva
Creará la posibilidad de una autentica reparación del objeto y del yo dañados, vivir implica pasar necesariamente por una sucesión de duelos.

Depresión
Reactiva

Respuesta a las pérdidas sufridas.

Anticipatoria: El dolor preparatorio por el que tiene que pasar el que se está enfrentando a su muerte.

Ansiosa: Hay una guerra interior por una parte quiero yo, enfermo terminal vivir y por otra morir para dejar de sufrir asimismo los familiares. 

Es muy importante sacar todos los sentimientos antes de que muera el ser querido para que la elaboración del duelo sea menos dolorosa.

Aceptación a la Muerte

Es importante ayudarle al enfermo terminal a que se manifieste la fe, en la aceptación a la muerte, para que esta se presente como algo positivo, si es religioso hay que colaborar para que el enfermo encuentre una afirmación autentica y así lograr que la familia acepte la muerte de su ser querido.

Finalmente la muerte se hace presente en los últimos momentos, el moribundo esta allí pero como necesita de todos los que el ama, de sus caricias, de sus besos, de sus oraciones, de su compañía real, autentica interna.
 

Al enfermo con la actitud, no con palabras solo habrá que decirle “Esta bien no te preocupes, yo estaré aquí hasta que cierres tus ojos para siempre”, siempre debemos respetar el silencio del moribundo.
El acompañamiento del enfermo ha de tener la palabra justa y el silencio largo.
Fuente: Términos de Tanatologia