El dolor crónico es algo que sufren miles de personas como consecuencia de enfermedades y malos tratamientos que afectan física y psicológicamente al paciente. Debemos reconocer la necesidad de una medición del dolor para evitar el sufrimiento de nuestros seres queridos.


El dolor crónico puede ser tratado de distintas maneras pero lo más importante es que los pacientes identifiquen sus necesidades para poder disminuirlo y mejorar su calidad de vida, el trabajo conjunto con los especialistas es clave para que los familiares del paciente estén informados del tratamiento y las medidas para controlarlo y de ser posible disminuirlo.

Las Asociación Americana de Psicología tiene las siguientes recomendaciones para hacerle frente al dolor crónico:

Maneje su estrés – El estrés emocional y físico están estrechamente vinculados, y el dolor persistente puede provocar mayores niveles de estrés. Aprender a lidiar con su estrés de forma saludable puede ayudarle a enfrentar el dolor crónico con mayor efectividad. Comer bien, dormir las horas suficientes y participar en actividades físicas aprobadas son formas positivas para controlar el estrés y el dolor.

Tenga pensamientos positivos – El pensamiento positivo es una herramienta poderosa. Al concentrarse en los logros que ha podido alcanzar (por ejemplo, hoy tiene menos dolor que ayer, o se siente mucho mejor que hace una semana) puede marcar una diferencia en la percepción de su nivel de comodidad. Por ejemplo, en vez de considerarse impotente y pensar que ya no puede manejar el dolor, recuérdese a sí mismo que se siente incómodo, pero que se está esforzando por hallar una forma saludable de lidiar con ese dolor, y llevar adelante una vida productiva y plena.

Actividad y participación – Alejar el dolor de la mente participando en actividades agradables le ayudará a resaltar los aspectos positivos de su vida. Aislarse de los demás fomenta una actitud negativa, y pudiera incrementar su percepción del dolor. Considere la búsqueda de un pasatiempo o afición que le haga sentirse bien y le ayude a conectarse con familiares, amigos u otras personas por medio de los grupos comunitarios locales o la Internet.

Busque apoyo – Lidiar diariamente con su dolor puede ser extremadamente difícil, en especial si lo hace por su cuenta. Póngase en contacto con otras personas en su misma posición que puedan comprender sus altas y sus bajas. Busque en la lnternet o en su comunidad grupos de apoyo que pueden reducir su carga ayudándole a comprender que no está solo en su sufrimiento.

Consulte con un profesional – Si sigue sintiéndose abrumado por el dolor crónico a niveles que le impiden llevar a cabo su rutina cotidiana, probablemente quiera hablar con un profesional de la salud mental, como por ejemplo, un psicólogo, quien le ayudará a manejar las repercusiones psicológicas de su trastorno.