Las cuatro tareas del duelo

Tarea I: aceptar la realidad de la pérdida

Cuando alguien muere, incluso si la muerte es inesperada, siempre hay cierta sensación de que no es verdad. El cual es un momento de aturdimiento y shock seguido de negación que es la imposibilidad de aceptar la realidad negándola.

La primera tarea del duelo es afrontar plenamente la realidad de que la persona está muerta, que se ha marchado y no volverá. 


Parte de la aceptación de la realidad es asumir que el reencuentro es imposible, al menos en esta vida. 

La conducta de búsqueda, se relaciona directamente con el cumplimiento de esta tarea.

Algunas personas no aceptan que la muerte es real y se quedan bloqueados en la primera tarea. 

La negación se puede practicar a varios niveles y tomar varias formas, pero la mayoría de las veces implica negar la realidad, el significado o la irreversibilidad de la pérdida:

a) Negar la realidad de la pérdida puede variar en el grado, desde una ligera distorsión a un engaño total. 

Lo más probable que puede ocurrir es que la persona sufra “momificación”, es decir, que guarda posesiones del fallecido en un estado momificado, preparadas para usar cuando él/ella vuelva. 


Los padres que pierden a un hijo conservan la habitación tal como estaba antes de la muerte. Ésto no es extraño a corto plazo pero se convierte en negación si continúa durante años. 

Un ejemplo de distorsión en vez de engaño sería la persona que ve al fallecido personificado en uno de sus hijos. 

Este pensamiento distorsionado puede amortiguar la intensidad de la pérdida pero raramente es satisfactorio y, además dificulta la aceptación de la realidad de la pérdida.
b) 

Negar el significado de la pérdida. De esta manera, la pérdida se puede ver como menos significativa de lo que realmente es. Afirmaciones como “no era un buen padre”, “no estábamos tan unidos” o “no le echo de menos”. 

Algunas personas se deshacen de la ropas y otros artículos personales que les recuerdan el fallecido. 

Acabar con todos los recuerdos del fallecido es lo opuesto a la “momificación” y minimiza la pérdida. 

Es como si los supervivientes se protegieran a sí mismos mediante la ausencia de objetos que les hagan afrontar cara a cara la realidad de la pérdida.

Otra manera de negar el significado pleno de la pérdida es practicar un “olvido selectivo”.

Si sientes que has pasado esta etapa, entonces espera el siguiente artículo acerca de la segunda tarea del duelo; sin embargo si consideras que llevas mucho tiempo sin aceptar la perdida y lo has logrado adaptarte a la realidad de la perdida quizás puedas contactar a un especialista para que te ayude a manejar el duelo.