Aunque la experiencia del duelo está relacionada con el nivel evolutivo y las cuestiones conflictivas de la persona que están implicadas, los determinantes más importantes parecen entrar dentro de las seis categorías siguientes: 
 Quién era la persona.

La naturalez del apego.

La fuerza del apego: (la intensidad del amor). La reacción emocional aumentará su gravedad proporcionalmente a la intensidad de la relación afectiva.

 La seguridad del apego: ¿cómo era de necesario el fallecido para la sensación de bienestar del superviviente?. 

Si el superviviente necesitaba a la persona perdida para su sentido de autoestima, por ejemplo, sentirse bien consigo mismo, esto anunciará una reacción emocional difícil.

 La ambivalencia en la relación: en cualquier relación íntima siempre hay cierto grado de ambivalencia. Básicamente se ama a la persona pero también coexisten sentimientos negativos. En el caso de una relación muy ambivalente en la que los sentimientos negativos coexisten en una proporción casi igual, habrá una reacción emocional más difícil en el duelo. 

Normalmente en una relación altamente ambivalente existe una cantidad tremenda de culpa, unida a una rabia intensa por el hecho de que el fallecido le haya dejado solo/a.

 Los conflictos con el fallecido son también determinantes. Toda la historia de conflictos, merece en especial atención los conflictos que provienen de abuso sexual y/o físico a una edad temprana.

Tipo de muerte. Como murió la persona nos dirá algo sobre cómo elabora el duelo el superviviente. 

Tradicionalmente las muertes se han catalogado bajo las categorías NASH: natural, accidental, suicidio y homicidio.
Otras dimensiones asociadas con el tipo de muerte incluyen dónde se produjo la muerte a nivel geográfico, si ocurrió cerca o lejos y si había algún aviso previo o se trata de una muerte inesperada. A veces las circunstancias que rodean a la muerte facilitan a los supervivientes la expresión del enfado y la culpa.

Antecedentes históricos. Si ha tenido pérdidas anteriores y cómo se elaboraron dichos duelos. Es importante conocer la historia de salud mental previa de la persona. Es frecuente que aquellas personas que han padecido depresiones anteriormente sufran más elaborando el duelo.

La “lista de experiencias recientes” de Holmes y Rahe permite recopilar un listado y una valoración de los acontecimientos cambiantes que se produjeron seis meses y/o un año antes de la muerte. 

Hemos hipotetizado que las personas con un número grande de cambios ante el duelo tendrán más dificultades con el mismo. Sin embargo, el mero listado de las crisis vitales es insuficiente, también es necesario evaluar cómo creen las personas que les afectan esas crisis vitales.

Variables de personalidad. Las variables incluyen la edad y el sexo, la inhibición de sentimientos que tiene, cómo maneja la ansiedad y cómo afronta las situaciones estresantes. 

Si son personas muy dependientes o han tenido relaciones tempranas complicadas. Las personas diagnosticadas de ciertos trastornos de personalidad pueden pasar momentos difíciles al manejar la pérdida. Especialmente cierto con las personas con trastornos de personalidad borderline o narcisista.

 Variables sociales. La subcultura étnica y social son sólo dos entre muchas. 

En la fe judía se respeta el shiva, un período de siete días en que la familia está en casa y los amigos y familiares vienen a ayudarles para que puedan elaborar el duelo en las mejores circunstancias. 

A esto le siguen otros rituales como ir al templo y descubrir la lápida en el primer aniversario de la pérdida. 

Los católicos tiene sus propios rituales al igual que los protestantes. Se han de conocer los antecedente sociales, étnicos y religiosos del superviviente.

El grado de apoyo emocional y social percibido que se recibe de los demás, tanto dentro como fuera de la familia, es significativo. 

Incluso las personas que tenían un animal mostraron menos síntomas que las personas que no tenían su compañía. La mayoría de estudios encuentran que aquellos que progresan menos en el duelo tienen un apoyo social inadecuado o conflictivo.

La ganancia secundaria que puede encontrar el superviviente al elaborar el duelo: puede ganar mucha distancia en su apoyo social a causa del duelo prolongado puede tener el efecto opuesto y apartarle de la red social.

Otros tipos de estrés simultáneos. Cambios simultáneos y crisis que surgen después de la muerte, incluyendo graves cambios económicos.