El día de hoy hablaremos de algo que casi no se menciona pero que a veces llega a suceder y es sumamente importante de evitar y es que los recuerdos positivos de los seres queridos sean omitidos y olvidados.

Pero empecemos poco a poco.

Cuando estamos al inicio del duelo los recuerdos nos son dolorosos por lo que tendemos a reprimirlos lo más que podamos. Aunque en un inicio solamente existen los negativos que hacen sufrir sumamente, también se evitan los positivos.

La persona empieza a formar una barrera contra el dolor y eso por medio de esta negación a lo amado, cuando entonces la persona ha iniciado a olvidar lo negativo, la mente se lleva todo.


Es como si en un inici solamente surgieran los que más dolor causan como recordar el momento de la muerte, la enfermedad, la pena final. Y cómo se repite una y otra vez entonces las personas tratan a toda costa de olvidarlo todo, como consecuencia se lleva lo bueno.

La consecuencia inmediata es que se frena el dolor de manera momentánea pero el costo es la falta de recuerdos. Y así conforme nos sanamos, las personas tienen miedo de recordar porque piensan que entonces otra vez los malos regresan. La clave es que cada uno debe convertirse en el maestro de su propia mente y no querer controlar lo que piensa pero tampoco reprimirlo. 

Hacer un auto análisis de lo que pensamos y reflexionar nos permite conocernos sin hacernos daño. Es muy positivo que cuando la persona está lista entonces pueda evocar esos recuerdos y aunque en un inicio puede ser doloroso, las personas con el tiempo dejan de sentirlo y vuelven a conectarse con sus seres queridos.

Recordemos que las memorias nos remiten a momentos de nuestro pasado que nos dan la oportunidad de revivir a esa persona que está ahí con nosotros una vez más.

No hay que temerle a los recuerdos sino abrazarlos.