Existen miedos son naturales, son parte de nuestra naturaleza humana. Pero qué difícil es vivir con miedo cuando es la única emoción que conoces! 

Te embarga se hace dueña de ti y te impide vivir; uno cree que ha ganado, que le ha vencido y cuando menos se da cuenta está de nuevo ahí abrazándonos.

Qué difícil cuando ves que la gente puede hacer fácilmente cosas que para ti requieren un gran esfuerzo, es doloroso, te tira te asusta aún más.

Vivir temblando, preocupado, con dudas, si a eso se puede llamar vida, y lo peor es que la lucha es perdida porque el miedo tiene mil máscaras se esconde bajo protección y se vuelve consejera.

Qué difícil vivir con miedo, porque un día te acostumbras y cuando te das cuenta sigues ahí postrado en un sillón viendo tu vida pasar. Pero ya no tienes fuerzas ya no quieres intentarlo, finalmente ha lanzado sus raíces y no se irá.

Qué difícil al final volver a ser valiente y sentir que puedes. Dolor de ver que no puedes hacer nada porque estabas aterrorizado por qué tu cuerpo no reacciona y porque cada vez te paraliza más. Así es el dolor de vivir con miedo, atrapado en una oscura realidad que nadie comprende, porque solamente quien vive con miedo puede comprenderte.

Así viven millones de personas que sufren algún tipo de fobia específica, ya que por más que se les diga no existe manera de comprender que le miedo es ilógico y que se apodera de su mente dominándola y sumiendola en una horrible sensación de terror. Las personas que sufren esto cada vez que están frente a su fobia empiezan a sentir un terror que es incontrolable su cuerpo y mente están fuera de si, y la persona aunque no lo parezca exteriormente lucha contra el miedo.

Una lucha que se gana y se pierde.