Aunque sea difícil aliméntate del amor, la compasión y el cariño de los demás. Quizás te cueste trabajo recordar que el ahora es el ayer que tanto de preocupaba.

Las personas viven en una continua angustia por el mañana y se olvidan del presente no sienten la arena del mar en sus pies, el sonar de las gaviotas y el calor del sol en su rostro.

En cambio están continuamente angustiados, estrenados, y sin vivir. En un cerrar de ojos de pronto la vida se acaba, las desgracias suceden y ahora si tienes algo por qué preocuparte, no por que lo atraes sino porque esa es la vida y no la puedes evitar.

Hace un tiempo una persona que ha perdido a casi toda su familia y ya no le queda casi nadie me dijo que cuando era más joven vivía deprimido y triste, y que hasta que su madre y al final su padre falleció se dio cuenta que había perdido el tiempo preocupándose por cosas absurdas y que hasta ese día vio que se enfrentaría a la rudeza de la realidad y de la vida.

Así es y no lo entendemos, hasta que la vida nos lo muestra. Por eso besa a tu padre a ti madre, enójate, sonríe, llora, canta, grita, salta, corre antes que la vida se lleve eso; porque un día la vida te deja sin fuerzas.

Y a no ser que mueras sigue luchando porque quizás solamente así es como le ganamos a la vida, enseñando una y otra vez que estamos vivos y que por más rotos que estemos podemos todavía sorprendernos y ser felices.