Dinamarca está dentro de los paises más felices del mundo pero no es precisamente por buscar el placer como generalmente lo hacen todos; sino porque ellos practican algo que no tiene traducción al español pero es similar a Comodidad, confortabilidad, la palabra es Hygge.


Cuando un danés trata de explicarnos qué es el hygge, acostumbra a recurrir a una escena como esta: imagínate sentado en una butaca, enfrente de una chimenea, tomando una taza de té mientras lees un libro envuelto en una de esas mantas que a uno le acolcha hasta la vista con solo mirarla. 

El Hygge es entonces esa capacidad de convertir cualquier espacio en un lugar que disfrutas, no que estas incomodo e insatisfecho. 

Cuántas veces nos la pasamos quejando de todo, honestamente a mí me encanta nuestra gente latina porque saben divertirse, son gente que apoya y muy amable; pero seamos honestos, si escuchas a otro mexicano hablar, siempre saldrá una queja: que si ya subió esto, que el tráfico, que el calor, que el frío, porque llovió, porque no llovió, y termina pareciendo una prueba de a quién le ha ido peor.

En lugar que hacer el Hygge en nuestra vida, nos gusta sentirnos incómodos no solo en donde vivimos sino también en lo que pensamos y sentimos. Estamos autoproclamados para repetir una y otra vez eso, y como consecuencia nos quitamos la posibilidad de ser felices y lo extraño es que al mismo tiempo también el latino sabe cómo pasarla muy bien y no le preocupa la pobreza siempre que sea rico emocionalmente y no busca de manera obsesiva lo material no porque no pueda acceder sino porque sabe el valor de la vida.

Por eso ahora que analizamos el Hygge me pregunto ¿porqué no es algo latino? Si algo que les caracteriza es precisamente esa facilidad por encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, para mí la clave es simplemente dejar el papel de la queja y la víctima y así sea mucho más fácil sentirnos cómodos entre nuestras cobijas viendo la tv, o en el pasto disfrutando de un partido amateur de futbol. Miles de cosas que nos llenan de felicidad la vida y no siquiera lo reconocimos.

Dejen su comentario sobre si están o no de acuerdo en que muchas veces nosotros mismos impedimos nuestra capacidad de ser felices.