Vivimos en la búsqueda de tener dinero ,trabajo, estabilidad, familia, cosas materiales, viajes, seres queridos, amigos. 

Y de pronto un día lo tenemos y ¿qué sucede? Resulta que nos quedamos igual, en falta, tenemos todo y aún así no somos felices.

No me mal entiendan no voy a decirles el típico discurso programado de que no somos felices porque tenemos cosas materiales que en realidad no valen y todo eso. Creo fehacientemente en el equilibrio y consideró que es parte clave del humano de la actualidad tener una calidad de vida a nivel laboral, económico y material digno que le permita acceder a ciertas cosas. Pero he dicho equilibrio ya que tampoco soy partidaria de la búsqueda de adquisiciones o poder.

Pero qué pasa cuando has alcanzado cierto nivel de vida que te permite no estar preocupado por tu día a día?


El problema que surge generalmente es que la gente ya no sabe qué hacer con su vida se siente pérdida y sin sentido. Eso es porque desde que nacemos se nos educa a tener objetivos pero sólo son eso, planes y planes, y cuando se logran qué debemos hacer: más planes; sino somos unos mediocres etc.

Pero la vida No está llena solamente de planes sino de sueños y cosas que nos hacen vibrar, como sentirnos felices por el simple hecho de vivir, de tener salud ,de un día de sol. Debemos trabajar en nuestros sentidos de vida que son nuestras más profundas razones para ser felices, es todo aquello con lo que fluyen y vibras como bailar, cantar, viajar, escuchar música. O incluso aquello cómo ayudar a los demás.

Estás son las cosas de la vida que nos ayudan a estar en paz y tranquilidad con nosotros mismos y que nos permiten encontrarle una razón a la vida.

Estar vacíos existencialmente es el nombre que le ha dado Viktor Frankl al problema de nuestra época, razones por las que las personas tratan de llevar sus vacíos con trabajo, poder, hijos, dinero, carros, mujeres, entre miles de falsas cosas; falsas porque la búsqueda de la felicidad no se da esperando que las cosas me la otorguen sino que debe surgir en nosotros mismos por medio de nuestro trabajo emocional diario de cuestionarnos si realmente queremos o necesitamos lo que creemos.

Realmente necesito ser manager y trabajar toda mi vida sólo para sentirme importante aunque no pueda ver a mis hijos? 

Realmente necesito comprar cada año el nuevo IPhone porque ya cambio de color?

Todas las cosas nos ayudan, pero no nos dan la felicidad en si, no debo comprar un iPhone para que me de la felicidad sino porque me gusta y puedo pagarlo, no debo endeudarse para aparentar algo, simplemente es algo que me sirve pero si mañana tengo que cambiarlo por uno de bajo costo no cambia mi vida porque no soy lo que tengo sino soy quien construyo cada día con mis actos y valores.

Entonces al final debemos empezar a entrar al mundo de la Felicidad, el sentido de vida y atacar esos vacíos existenciales si me acompañas entonces próximamente hablaremos de qué es el sentido de vida por Viktor Frankl.

Hasta pronto.