Una pérdida es cuando por alguna causa o situación eres privado de algo que has tenido, puede ser algo material; puede ser que una persona pierda alguna capacidad física o parte del cuerpo; o por causas como la muerte o separaciones físicas la persona querida se va.

Las pérdidas son experiencias universales, desde el inicio de la vida todos pasamos por perdidas de cualquier tipo lo cual es doloroso generalmente pero son necesarias para poder crecer emocionalmente. 

Cada persona vive de manera distinta el dolor de una pérdida; pero sobre todo cambios internos y externos que conllevan procesos de elaboración distintos para llegar hasta una adaptación. 


Existen distintos tipos de pérdidas que pueden ser distintas; por ejemplo:

Físicas, como consecuencia de un accidente o cirugía se pueden perder partes del cuerpo, órganos o funciones.

Perdida de un ser querido, por muerte o separación. 

Perdidas sociales como el estatus económico, de la posición de poder por ejemplo.

Las pérdidas pueden tomar muchos sentidos, y tienen significados distintos para cada uno. Existen situaciones o cosas que para uno representan una pérdida mientras para otro no.

Por eso no debemos reprochar banalizar las situaciones porque es importante comprender que el ser humano tiene su propio límite de dolor y apego, que deviene de su vida y conceptos. Quizás a una persona cambiarse de lugar significa menos que quien le pesa dejar a su familia y costumbres. Eso no hace ni fuerte ni débil a la persona sino que su singularidad les permitirá vivir de manera distinta cada duelo.

No todas las pérdidas conllevan un duelo, una vez más dependerá de la persona y su historia de vida no obstante se conocen algunas pérdidas como las anteriormente mencionadas como aquellas que las personas tienden a sufrir más. 


CÓMO SE SIENTEN LAS PÉRDIDAS.

Los sentimientos que son consecuencia de las pérdidas son el dolor, depresión y tristeza, existen otras reacciones como sentirse indefenso, temeroso, vacío, desesperado, pesimista, irritable, enejado, culpable.  

La persona puede dejar de sentir esperanza, motivación y energía; así como un cualquier cambio de apetito, sueño o impulso sexual.

Se han demostrado cambios físicos como estar más agotados, cometer más errores, y tener más lentitud verbal y motriz. 

Las emociones mencionadas y los cambios en los estados de ánimo son normales por lo que se recomienda tratar de no luchar contra ellos y permitir que emocionalmente se elabore la perdida de manera natural,