Hoy me doy permiso de estar vulnerable, de sentirme frágil de querer un abrazo, de esperar palabras reconfortantes ,de dejar que mi cuerpo este cansado.

Dejo que mis lágrimas fluyan, el enojo y el dolor; también la frustración de que las cosas no sean como quiero que sean.

Me permito ser caprichosa y enojarme con la vida exigirle una respuesta de porque me sucede esto, de saber si es mi culpa o si lo merezco. De replegarme en mi misma sin dejar que nada ni nadie entre, ya tengo bastante para con que lidiar.

También me permito que no me importe lo que me dicen, que si tengo que ser positiva o si tengo que ver el lado bueno, no lo veo hoy no lo encuentro.

Me duele el corazón, la voluntad y el espíritu, me enoja la suerte de los demás ver que tienen cosas que yo no puedo tener al menos no ahora y si se llama envidia no me importa.

Porque tengo el derecho de ser libre en mis sentimientos, en mis pensamientos y necesito este momento de curar mis heridas dejar que todas fluyan al mismo tiempo y que no se detengan porque a veces me canso de ser la fuerte y tener que mostrarle a los demás que nada me tira.

Ahora estoy aquí sola sentada en un balcón mirando a la nada esperando que todo esto se acabe. Solamente así puedo ser realmente fuerte, no fingiendo, siendo yo misma con mi voluntad quebrantada.

Porque ahora lo sé que si me permito esto puedo curar mis heridas dejar que lo malo se vaya y volver a sonreír se que tengo la fuerza de sentirme vulnerable son tener que ponerme una armadura de hierro que me aislé de los demás.

Ahora que soy más vulnerable estoy más segura que mañana seré más fuerte por eso solo por hoy me permito ser vulnerable.

Psi. Sandra Buenfil