Eres ese tipo de persona que crees que hablando tus emociones se desfogaran y lograras aliviarlas, por lo que decides hablar con todo el mundo el mayor tiempo posible esperando que esa “Catarsis” te permita avanzar. Y por eso vas con las vecinas, los amigos en el café y la señora que te corta el cabello para ‘desfogar’ todas tus penas. 

Bueno si eres ese tipo de persona y crees que realmente te funciona quizás estás cometiendo un error muy común.


Por supuesto que hablar nos ayuda, pero no resuelve el problema del todo, y aunque quizás te sientas más ligero los más probable es que en poco tiempo necesites de nuevo hacerlo, ya que la función de hablar en si, no es la que cura es mucho más complicado de lo que parece.

Origen de la palabra catarsis

La palabra catarsis proviene del término griego κάθαρσις (kátharsis) que significa, “purificación” o “purga”. Aristóteles usó la palabra en su obra La Poética. Según él, la catarsis ocurría en la tragedia griega debido al efecto que ésta ejercía en los espectadores, ya que el espectáculo (tragedia) causaba sensaciones de compasión y miedo, y los espectadores salían del teatro sintiéndose limpios, con un mayor conocimiento de los caminos de los hombres y de los dioses.

El término alude a un proceso de purificación de nuestros sentimientos y valores. Pero también ha sido asociado a la cura de los traumas y problemáticas psicológicas ya que la catarsis fue desarrollada como parte clave del proceso psicoanalítico cuando Freud durante una sesión descubre gracias a las palabras de su paciente que ha sido curada, después de ser escuchada de ahí que se utilice actualmente una frase conocida como La cura por la palabra, en la que los psicólogos en general atribuyen una gran importancia al hecho de poder poner en palabras una serie de emociones y pensamientos que dentro de la persona no tenían ninguna nominación.

Desde el psicoanálisis cuando una persona logra hacer uso del lenguaje para poder comunicar sus emociones y los significados se permite la elaboración emocional lo cual termina en una mejoría. Pero no todo lo que hablamos nos ayuda a pasar por este proceso por lo que quizás tú mismo o alguien más podrá darse cuenta que por más que hable esto es solamente un pequeño desfogo pero no es una solución permanente.

Eso no quiere decir que nunca sirva confesarse con un amigo, en realidad algunas veces es de ayuda pero para poderte ejemplificar imagínate que estas en el bosque y de pronto al encender una fogata de pronto un pequeño fuego se escapa y es más grande, pero no tanto como para no poder echarle una botella de agua y apagarlo. Cuando los problemas son menores generalmente una charla te ayuda a acomodar ideas y sentirte mejor. 

Pero en otros casos la situación es grave y hablar es como si quisieras detener un incendio forestal con cubetazos de agua, por eso por más que hables siempre tendrás necesidad de seguro haciéndolo ya que no te ayuda a terminar con el problema, e incluso pero porque a veces hablamos con personas que en lugar de ser una cubeta de agua son gasolina y nos avivan más la llama. 

Por eso no basta con hablar si detectas que el problema es grave y es difícil de resolver lo mejor es acudir a un especialista quién es como un bombero que sabe en dónde exactamente aventar el agua para terminar con el incendio.

Artículo escrito por Psi. Sandra Buenfil.