Cuantas veces nos han dicho que no puedes sentir dos cosas a la vez. Bueno es que casi nos lo tatúan cuando nacemos, o sientes amor o no, miedo o alegría, dolor y amor. Bueno las combinaciones pueden ser interminables, pero estamos constantemente condicionados a elegir una de ellas, de lo contrario estas loco, no sabes lo que fui eres y no te conoces a ti mismo.

Por lo que terminamos sintiéndonos como bichos raros, incluso cuestionando nuestra salud mental. Al final la repercusión es que terminamos sintiéndonos tan afectados que decidimos luchas contra nosotros mismos haciendo que la mejor emoción sea la que gane.

  

Ambivalencia significa tener en el mismo estado, o momento, dos sentimientos hacia alguna persona, cosa o situación.

Aunque lo has sentido creo que es mejor ejemplificarlo: Si alguna vez has pasado por esta experiencia recordaras que cuando una persona se sube a una montaña rusa puede sentir, miedo y emoción al mismo tiempo. Como todo sucede tan rápido entonces puedes detectar que existen varias emociones dentro de ti pero la mente tiende a enfocarse específico y especialmente en una de ellas, eso lo hace como un proceso natural. El problema es que muchas veces estamos autocondicionados a elegir la del tipo negativo. Siguiendo con el ejemplo digamos que tienes miedo y mucha emoción o fascinación pero te enfocas en el primero por lo que cuando es momento de reaccionar estas en medio de las subidas y bajadas sintiéndote completamente aterrado y preguntándote porque eres tan masoquista.

Cuando terminas estás recordando que sentías emoción y de pronto se te ocurre volverlo a experimentar. Entonces es posible sentir más de una emoción, y no sólo es posible sino que es lo más común que sucede en la vida humana.

La más común de las ambivalencias

De hecho la psicología y el psicoanálisis hacen mucho trabajo tratando de comprender y explicar este fenómeno. Desde el punto de vista psicoanalítico desde las primeras etapas vivimos dicha ambivalencia la cual a veces es difícil de lidiar, perso se encuentra de los procesos básicos para configuración de la psique, es decir que esto siempre lo sentiresmos e incluso nos ayuda a lidiar con las situaciones y nos estructura.
El problema se establece cuando los demás o nosotros mismos decidimos bloquear una de ellas evitando que ambas fluyan y logremos aprender a gestionarlas, cuando permitimos que solo una impere terminamos afectándonos. A largo plazo ya que la mayoría de las personas siempre elige la peor, y dedica a utilizar todas sus fuerzas para seguir alimentándola, por medio de traer a sus otros amigos. Porque como te decía las emociones son ambivalentes pero no siempre son contrarias,algunas de ellas pueden ser totalmente destructivas y negativas.

Las emociones en el duelo


Por ejemplo en el duelo estamos generalmente expuestos a una serie de emociones distintas y ambivalentes que aparecen continuamente, como extrañar a una persona por que se ha ido, y al mismo tiempo estar enojados con ellos, ese es una de las formas más comunes que vemos durante el proceso. Y para ser honesta es la razón por la que muchas personas se martirizan a diario. 


Y no solo eso el duelo hace que las personas vivan un sube y bala inmediato de emociones a cada instante por lo que se convierte en una situación imposible de vivir, les agota emocionalmente porque tratan de descubrir todo el tiempo el porque de sus reacciones tan cambiantes de un minuto al otro, lo cual termina por afectarles mucho más de lo que realmente debería.

Entonces como a perder a lidiar con estas emociones, primero tenemos que comprender que es abusoltamente larre de nuestra conformación psíquica  dichas reacciones por lo que debemos dejar de atacarnos por hacerlo, posteriormente debemos trabajar en comprender en que etapa y a que responden dichas emociones, a veces estamos expuestos a algunas situaciones que exponencial dicha ambivalencia por lo que quizás debemos detectar en qué momentos aparecen y cuales son las excepciones es decir cuando no surgen.

También debemos comprender que no es un estado permanente y que si aprendemos a trabajar en nuestra inteligencia emocional lograremos gestionarlas no para que desaparezcan sino para que nos dan dañinas.

Artículo escrito por Psi. Sandra Buenfil