El miedo, la pero palabra y sentimiento que podemos sentir, lo rechazamos casi como lo hacemos con el dolor o el enojo. 


El miedo me paraliza es lo mejor que sabe hacer, cada vez que necesito hacer algo viene y me empieza a aconsejar, me dice todo lo malo que me pasaría, me dice que estoy protegida si le hago caso, que no debo escuchar nada más, solamente debo quedarme aquí, en este lugar dónde me ha retenido por tanto tiempo.

Me dice que es lo mejor para mí porque no sé lo que el miedo ya sabe y que es porque quiere mantenerme bien.

Le digo lo escucho le permito que sea mi guía y mi compañera, durante tiempo lo ha sido, y he seguido muchos de sus consejos a lo largo de mi vida. Cuando está conmigo me siento insegura, ansiosa y solamente puedo pensar el cosas malas.


A decir verdad no me ha hecho mucho bien, bueno eso a veces veo porque me ha hecho perder cosas importantes, pero después me acuerdo que todo ha sido por mi propio bien.

Nunca me deja, me acompaña a todos lados y aveces nisiquiera quiero salir de mi casa no ver a mis amigos le escucho y me siento mal pero aún así lo dejo ser mi guía. Es el chofer que guía mi carro decide a dónde debo ir y a dónde no, junto con otros.

Pero había algo que no había entendido hasta hoy, en este preciso momento de mi vida y es que el miedo nunca se va a ir de mi vida, no porque yo sea débil sino porque es algo normal como muchos otros, lo que no ha estado bien es que le diera tanto poder en mi vida llenándola únicamente de pensamientos pesimistas.

Hasta hoy aprendí algo que una vez leí y es que la única manera de ser valiente es teniendo miedo, así que ahora abrazo a mí miedo no como una guía pero tampoco como un enemigo lo abrazo porque es parte de mi y lo acepto que a veces me siento insegura, preocupada y ansiosa y que es normal. Así que ahora mismo el miedo y yo hemos hecho las paces y aunque sé que a veces querrá volver a tomar el control en mi vida, estaré atenta de no permitirlo.

Y tú estarás listo para abrazar tus miedos?