Artículo escrito por Psi Sandra Buenfil

Debemos dejar de creer que las personas deben ser tratadas como enfermas o incluso llegar más lejos y tratarlas como personas no como enfermedades.

Es una situación sumamente común ,y no sólo sucede en hospitales, que las personas son identificados por sus diagnósticos lo cual les quita en cierta medida si calidad de seres humanos humanos reduciéndolas a una categoría médica o psicológica.


Al decir que debemos tratar personas y no enfermedades nos referimos al hecho de que el tratamiento se debe centrar en la persona. Para entender mejor:

No tratamos con la depresión sino con la persona que sufre temporalmente dicha enfermedad. Entonces no la veremos cómo un conjunto de síntomas, sino una persona que tiene cierto comportamiento, actitudes, dificultades, sueños, dolor, tristeza, soledad. 

Si buscamos únicamente la enfermedad entonces es lo único que tendremos, dejando de lado múltiples opciones para analizar e intervenir. 

No somos la señora con cáncer, El Niño hiperactivo o el joven deprimido, somos personas particulares con una historia de vida que contar y sobre todo que no es definida a partir de una enfermedad sino de lo que realmente es, una persona.


Los diagnósticos sirven a los especialistas solamente como un punto de partida para establecer un tratamiento, pero no es una etiqueta que las personas deban autocolocarse o incluso peor pelear por tener. He tenido muchos casos en el consultorio psicológico en el que las personas que llegan a consultar alguna situación o quieren orientación inmediatamente en busca de un diagnóstico como si se tratase de una gripa. 

Me dicen hola vengo para que me diga que tengo.

Les respondo: pero cómo puedo saber usted qué tiene si apenas lleva cinco minutos aquí.

Persona: Si, bueno es que quiero que me diga que sufro de autoestima baja.

Respondo: Ah, por ahí hubiera comenzado: señor usted sufre de autoestima baja.

Quizas crean que es una broma de mal gusto, pero desgraciadamente a cada minuto suceden estas historias, las personas han dejado de ser un sujeto para convertirse en una categoría. La influencia de la medicina y la psiquiatría en la vida cotidiana nos ha vuelto autómatas y nos hace creer que solamente somos un diagnóstico y nos sentimos hasta enojados si no nos lo dan; si algún especialista nos dice que estamos bien nos enojamos y creemos que es malo.

Claro que los diagnósticos son importantes pero muchas veces debemos recordar que somos humanos y que padecen cosas, no soy la mujer deprimida soy una persona que en este momento se siente triste porque está pasando por una situación en específica.

Tampoco somos pacientes somos consultantes, personas o hasta clientes, ser paciente ya da entre dicho que padezco una enfermedad.

Más adelante en otro artículo hablaremos más claro acerca de la importancia de aprender ha mencionar las cosas tal y cómo son ya que nuestro lenguaje nos construye nuestra forma de pensar y vivir.

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