Artículo escrito por Psi Sandra Buenfil.


Después de recibir una mala noticia. 

Anteriormente cuando abordamos el tema de las Malas Noticias comprendimos cuáles son las mejores circunstancias para hacerlo pero el día de hoy hablaremos de lo que se hace después de que ha llegado es noticia.

Favorecer la expresión de las emociones

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Lo más común es que reprimamos lo que se siente, no como una respuesta automática sino por la presión de los otros para acallar nuestras emociones. En muchos casos las personas llegan a mencionar que no se debe llorar o estar enojado, y se trata de hacer lo posible para evadir las emociones. En ese momento es importante que siempre que se pueda las personas hablen y tengan contacto con sus emociones, es el momento en dónde son más intensas y si las bloqueamos será una bola de nieve que posteriormente se conviertirá en una avalancha si no hacemos un correcto manejo de emociones.

Es importante hacer uso correcto de las palabras como fallecido y no evadirlo, lo cual también es algo común y si es necesario un momento a solas de debe permitir. Solamente en casos de personas que puedan cometer algún daño así mismas se va a evitar ese tiempo en soledad.

Facilitar la visión del cuerpo

 En caso de que la mala noticia sea una muerte es crucial para que la persona pueda hablar en los últimos momentos en que podrá hacerlo con el cuerpo presente eso permite que la persona pueda cerrar ciclos y decir aquello que su corazón necesita.

Reforzar los grupos de apoyo familiares.

En los primeros días las redes de apoyo son claves para que la persona logre sentirse en un espacio de confort y paz, aunque muchos de ellos prefieren aislarse la conbinacion entre tiempos a solas y apoyo puede permitir que la persona logre sentirse cada vez mejor a pesar de la resiente situación. La familia tiene que comprometerse a mantener el apoyo meses después de la pérdida porque es muy común que únicamente durante el primer mes la gente se mantenga cerca y posteriormente se alejan dejando al doliente solo lo cual puede llevarlo a sentirse rechazado, poco apreciado; llevándolo cada vez más hacia una probable depresión.

Apoyo terapéutico.

Las muertes súbitas y traumáticas requieren una intervención especial. Los estados de reexperimentación, alerta y de hiperactivación son mucho más frecuentes, asociados a la sensación de sentirse desbordados La intervención, debe ayudar a intensificar la sensación de realidad de lo sucedido. Muchas veces la actuación psicológica comienza en el mismo escenario de la muerte, en el hospital, en el lugar del accidente, o en el domicilio de la familia, como intervención en crisis.

No mentir ni engañar al doliente.

Las mentiras blancas o la evitación de temas e información solamente hacen que posteriormente la persona se pueda sentir engañada y traicionada llevándola a la desconfianza la mejor situación es decir las cosas tal y como fueron. Es difícil al inicio de sobrellevar pero posteriormente la persona aprenderá a lidiar con la información. 

Manejar la culpa del sobreviviente

Quien sobrevive siente culpa porque quisiera tomar el lugar del fallecido, entonces se fusiona emocionalmente teniendo actitudes de culpa que le puedan llevar a La autodestrucción e incluso que se fusione emocionalmente con el muerto, es decir que esté muerto en vida. Por eso es clave trabajar la culpa para que está al superarse le permita recuperar su vida. 


Evitar conductas autodestructivas

Como en el caso anterior las conductas autodestructivas son una manera de reunirse emocionalmente con el muerto como si estuvieran juntos e incluso inconscientemente sea un intento indirecto de suicidio. Caer en conductas autodestructivas puede ser empezar a beber, drogas, automedicación, autolesiones e incluso “accidentes”.


Estás son algunas cosas que pueden ayudar a que la persona se sienta mejor por supuesto que no harán más corto el duelo puesto que la muerte inesperada tiene más duración pero sin duda son de van ayuda para mejorar la calidad de vida hasta su readaptación.

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