El duelo inesperado es algo que complica la elaboración de la aceptación está situación puede resultar en mucho dolor por parte del doliente quién no comprende porque le duele tanto la pérdida.


La muerte es clasificada como:

Natural y violenta.

La muerte natural es causada por procesos biológicos correspondientes a los seres humanos, enfermedades, vejes, por ejemplo.

La muerte Violenta, es aquella que no es consecuencia de una causa natural sino que es derivada de un hecho que termina con la vida de la persona, accidente, homicidio, etc.

El duelo por muerte inesperada


Como hemos hablado anteriormente la muerte no es algo para lo que estemos listos; sin embargo, algunas veces el proceso de la vida es natural lo que quiere decir que las personas mueren durante la vejez o a causas de una enfermedad larga por lo que los familiares tiene tiempo de prepararse emocionalmente al adiós definitivo e incluso se despiden apropiadamente.

En el caso de una muerte inesperada como lo dice la palabra es algo que surge sin previo aviso, no deviene de un proceso natural sino que es consecuencia de alguna situación o enfermedad inespererada que es fulminante y rápida, como un infarto al corazón, un accidente, homicidio por ejemplo. 

En este caso las personas difícilmente pueden comprender lo que está sucediendo, todo pasa rápidamente frente a sus ojos y el cerebro solamente responde en piloto automático. Por eso es común que los dolientes comuniques posteriormente que era muy extraño pero estaban tranquilos, la realidad es que ese fenómeno es más normal de lo que podemos imaginar efectivamente al igual que cuando el cuerpo envía la adrenalina para reaccionar, la mente desata todas sus herramientas para mantenerse lo más funcional posible y reaccionar a las necesidades del momento.

Se espera que la persona tarde en darse cuenta realmente de lo que está sucediendo ya que en un inicio no se compende ni racional no emocionalmente el Impacto de la pérdida hasta meses posteriores.

Precisamente esto es lo que dificulta la mayoría de los duelos inesperados que las personas pasan más tiempo hasta realmente reaccionar a la pérdida; a diferencia del duelo anticipatorio el cual permite entrar mucho antes de la muerte a los procesos del duelo, en la muerte inesperada no hay oportunidad.

Otro de los factores que dificultan la asimilación y por tanto la elaboración del duelo es que al ser inesperado la persona no tiene oportunidad de cerrar ciclos y despedirse de su ser querido. Como decía, cuando hay una enfermedad o como consecuencia de la vejez la persona se hace a la idea que ya no estará ahí, y en casos graves desea que se vaya para evitar más dolor del ser querido. Esto permite que la persona esté lista para despedirse emocionalmente y en cierta manera cerrar un ciclo pedir perdón o perdonar.


En la muerte inesperada No es Posible.

Como el día pasa de manera normal, quizás el resentimiento, enojo o problemas con el ser querido no se resuelven ya que lo dejamos para después. Pero al fallecer evita que se resuelvan esas situaciones lo cual deja en el doliente sentimientos de culpa y remordimiento que lo sumen en absoluta tristeza y melancolía. Dañando así su proceso de superación porque como hemos mencionado en otras ocasiones la culpa y el remordimiento evitan que la persona puede superar emocionalmente el duelo y llegar a la aceptación.

Esto complica definitivamente el duelo impidiéndole avanzar más fácilmente hacia nuevas etapas sobre todo cuando es de una persona joven, como un hijo o familiares adolescentes. 

La recomendación es que comprendas que este duelo se complica mucho más lo cual puede provocar que el tiempo sea mucho más largo del esperado. Es decir que puede ser más de un año y subir hasta dos.

Dejaré más claro el tema de la culpa como impedimento de la elaboración del duelo en otros artículos. 

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Artículo escrito por Psi Sandra Buenfil