Generalmente los niños son los que menos son tomados en cuenta durante el fallecimiento de un ser querido sin embargo el no tratarlo puede afectar posteriormente el proceso infantil del duelo.

Los niños a diferencia de los adultos son los últimos generalmente en saber la noticia, pero ellos saben que algo dirigente está sucediendo lo cual causa angustia en El Niño por que las respuestas de los adultos son ambiguas. Ellos no se encuentran generalmente en el momento de la muerte por lo que difícilmente pueden despedirse, posteriormente la noticia generalmente es muy dudosa y equivoca, las respuestas generalmente son se fue, está en otro lugar mejor, ya se fue al cielo. Lo cual no deja claro en dónde está y si va a regresar. Es muy común entonces que El Niño se comporte de manera distinta a la esperada ya que no entiende lo que sucede, la respuesta depende de la edad en la que sucede pero puede ser traumático sin importar el momento.

Cuando muere uno de los padres


Generalmente es el otro progenitor quien sobrevive el que se encarga de dar la noticia. Lo cual es sumamente difícil de realizar, mientras menor sea El Niño lo más probable es que se intente demorar lo más que se pueda. A veces se niega tanto La muerte que se explica una mentira diciendo que el padre se ha ido de viaje o que está en otro lugar. Si no se lan explicaciones precisas, un niño pequeño podría suponer que el cielo no es diferente de otros lugares distintos a los que ha estado manteniéndose en contante espera.


¿Qué necesita saber El Niño?

1.- Una de las principales cosas que debemos dejarle en claro al infante es que el padre no regresará nunca, no se le volverá a ver de nuevo. Esto ayuda a que El Niño empiece a elaborar su duelo y no se quede en permanente espera.

2.- El lugar en dónde se encuentra el fallecido. Al igual que los adultos los niños tienen necesidad de un lugar en dónde llorar al padre o madre, y también necesita tener claro en caso que de ser cremado el cuerpo, en dónde se colocarán las cenizas.

Estos dos temas son claves pero es difícil por parte del padre realizarlo, de ahí que muchos traten de evitar la conversación.

Recuerda que los niños aprenden de los adultos entonces si el padre lo oculta y no expresa sus emociones lo mismo hará El Niño, otra razón de ser honestos es que si se les miente u omite información los niños lo interpretarán a su manera. Existen casos de niños que han querido morirse para ir a visitar a su abuelito, debemos entender que para ellos la muerte no es tan clara como para el adulto y piensan que es reversible.

Generalmente el infante empieza a tener miedo de perder a otro familiar por lo que puede generar un apego muy fuerte hacia sus familiares y presentar angustia cuando el progenitor sale a trabajar o a hacer una actividad.


Es importante incluir a los niños en los rituales religiosos y culturales de la familia ya que al igual que al adulto estos le permiten iniciar el proceso de duelo.