Uno de los peores errores que podemos cometer consiste en impedir que los niños no participen en los ritos funerarios el entierro y el dolor asociado a la muerte.
Cuando los niños tienen conocimiento sobre la muerte se debe hablar con ellos francamente acerca de lo que significa la muerte y lo que sienten ellos al respecto.

La primera ocasión ideal sería la muerte de un abuelo, un amigo de la familia o un pariente lejano a partir de esto podemos alentar al niño a que examine y hable de sus sentimientos.

La discusión abierta sobre la posibilidad de un fallecimiento de cualquiera de los miembros de la familia debe de ser un proceso continuo; a todas las respuestas se debe responder honesta y sinceramente.

En la actualidad los seres humanos desconocen el duelo, se preguntan qué es lo normal, ¿Cuánto tiempo dura? Piensan si algún día volverán a sentir alegría por la vida, si con el tiempo volverán a la vida “normal” una vida propia y completa; por supuesto que esto no ocurrirá al día siguiente del funeral.

Cuanto más cercana y compleja haya sido la relación con la persona que murió, más doloroso, complicado y prologado será el proceso de la pérdida.
La despedida lleva tiempo por eso es importante saber en qué consisten los pasos de este proceso (las emociones conflictivas que se pueden sentir) y además que estén conscientes de que están elaborando su duelo en la forma que es necesaria para la persona, sean amables consigo mismos.

La pérdida de un ser querido por muerte es una herida y al igual que el caso de una lesión, enfermedad o herida física, debes darte tiempo a ti mismo para sanar ese mal.

El dolor psicológico que sentirás, es tan importante como cualquier otra herida física observable; sólo el tiempo te dará una distancia respecto de los sucesos de la muerte y la relación personal que tenías con esa persona. El tiempo por sí solo no te curará, pero la duración del proceso del duelo te ayudará a recuperar tu entereza, si es que te permites experimentar y sentir lo que sea necesario para dejar ir al fallecido y proseguir con tu propia vida.

(Sustraído de Dra. O Connor.)