Artículo escrito por Psi. Sandra Buenfil

Difícilmente aceptamos que las drogas son buenas, en nuestra sociedad la prohibición al uso de sustancias químicas ha sido debate durante muchos años, primero el alcohol y actualmente las drogas sintéticas son tema de debate en todo el mundo. 
¿Pero qué pasa con las drogas que son aceptadas socialmente, Y que incluso la sociedad impulsa? 

Una de las drogas sociales más aceptadas es la droga al amor ❤️, el romanticismo ha perneado tanto a la sociedad que actualmente es uno de los fines más deseados además de lo material y el dinero.

¿A qué me refiero con Romanticismo? Antes de la explosión Romántica de la Literatura, las parejas se casaban por tratos sociales, económicos y religiosos; era totalmente normal que dos personas que no se amaban, y que incluso no se conocían contrajeran matrimonio. 

Pero esa idea que hoy en día nos parece Medieval, se seguía aplicando hasta hace pocos años, no obstante nuestra memoria es poco buena y vivimos como si el amor Romántico fuera una institución social desde hace siglos. Las personas ahora se quieren casar única y exclusivamente si están enamoradas locamente, y en cuanto el enamoramiento termina; porque debe terminar para que surja un amor maduro, las personas súbitamente quieren terminar y buscar una nueva princesa o Príncipe que les siga manteniendo en la euforia amorosa.


En próximos artículos profundizaré aún más en este tema, pero ocuparé una reflexión que hace un Psicoterapeuta Mexicano que escribió el Libro la Pareja Profesional su nombre es Rubén González Verá y el libro es sumamente recomendable. El autor dice que nos quedamos con la idea Romántica de Titanic un Jack que se enamora de una Rose y que quieren dejar todo por el amor 💕, que en realidad no es amor sino el inicio del periodo de seducción y placer, y nos pregunta ¿qué pasaría si Rose y Jack no hubiesen muerto y hubieran llegado a Nueva York? ¿Crees que seguiría juntos? 

El conflicto de amor Romántico es que no nos permite la construcción de un amor maduro el cual nos hace ver a las personas con sus defectos y virtudes; al igual que al otro no le permiten vernos realmente. Es un amor desechable, de la nueva época que en cuanto deja de servir busca un remplazo!

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