El día de hoy hablaremos del apego. Está palabras cada vez es más utilizada; sin embargo le damos una connotación negativa a un proceso que es totalmente natural en la vida humana.


Los humanos somos animales distintos no solamente porque tenemos procesos mentales que no se ven en los animales, sino porque nosotros contamos con la capacidad Emocional de crear lazos y vínculos con otros seres vivos.

Esa es la razón por la que desde pequeños somos dependientes de nuestros seres queridos, un bebé que carece de un lazo Emocional queda totalmente desamparo psíquica y emocionalmente, a muy temprana edad puede ser incluso de vida o muerte que el infante reciba y construya un lazo con otro ser humano. A eso se le denomina apego.


Los seres humanos tienen la tendencia a establecer fuertes lazos emocionales.
Bowlby se opone a quienes creen que los vínculos de apego entre las personas se desarrollan sólo para satisfacer necesidades biológicas como sexo y alimento, si no que el apego proviene de una necesidad de protección y seguridad y que se desarrolla a una edad temprana y está dirigido a personas específicas y perduran a lo largo de la vida, estos apegos son considerados como una conducta normal en niños y adultos.

.“La conducta de apego se ilustran muy bien en las crías de animales y los niños pequeños que, a medida que crecen, se alejan de la figura de apego durante períodos de tiempo cada vez más largos, para buscar en un radio cada vez más amplio de su ambiente, pero siempre vuelven a la figura de apego en busca de protección y seguridad. Cuando dicha figura desaparece o se ve amenazada, la respuesta es de intensa ansiedad y fuerte protesta emocional. Bowlby sugiere que los padres proporcionan al niño la base de operaciones segura a partir de la cual exploran. Esta relación determina la capacidad del niño para establecer lazos afectivos más tarde en la vida adulta” (Worden. J)


El objetivo del apego es mantener los lazos afectivos si se ve amenazada y tiende a quebrantar los lazos habrá reacciones intensas y variadas para restablecer los lazos, si se tiene éxito se alivia los estados de stress y malestar.

Las personas por naturaleza sufren tras una pérdida, en mayor o menor medida, por otra parte se producen intentos por recuperar el objeto perdido de ahí la creencia en una vida después de la muerte.
Por eso comprender que el apego es natural en nuestra construcción psíquica y Emocional nos permitirá mejorar nuestro proceso de duelo, el cual ve afectada la dinámica ya que la persona con la que se crea un apego está lejos o ha fallecido, lo cual hace sentir al doliente tristeza, soledad, desamparo, desolación, entre muchas otras emociones. Las cuales al inicio son incomprensibles y difíciles de manejar, la clave está en comprender que como seres humanos nos es imposible no apegarnos ya que es parte de nuestra “naturaleza” y por lo tanto  sufriéremos cada vez que esa lazo se vea roto o modificado.