Un día seis sabios quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto.El primero en llegar junto al elefante chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: “No cabe duda, el elefante es como una pared”.

El segundo, palpando el colmillo, gritó: “Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza”.

El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: “¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente”. El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: “Está claro, el elefante, es como una columna”.

El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: “Aun el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico”.

El sexto, quien tocó la oscilante cola apuntó: “El elefante es muy parecido a una soga”.

Y así, los sabios discutieron largo y tendido, cada uno excesivamente terco en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, todos estaban equivocados.


La parábola que surge en la India ha servido como una muestra ejemplificada de lo que sucede en las formas de construcción de la realidad en los seres humanos. Nos guste o no la realidad objetiva es algo que difícilmente podemos llegar. La existencia del método científico y la necesidad de la ciencia de probar las cosas es una muestra de la dificultad que tenemos los seres humanos para observar la realidad.

Aunque nosotros nos esforcemos en negarlo, lo que pensamos es únicamente una visión que tenemos de la realidad. Esta parábola ha servido en la psicología para hacernos entender la mayoría de las veces lo que pensamos y hacemos esta mediado por nuestra forma particular de ver la realidad. Estas percepciones nos permiten crear una ideología y visión personal del mundo y la sociedad. Por esto muchas veces los hechos tienen distintas versiones. Acaso nunca te has encontrado en una situación que viviste y que en el momento en que alguien más te lo menciona y describe tú cuentas con una idea completamente distinta de los hechos?

Si te ha sucedido, lo cual estoy segura, no significa que tienes un problema; simplemente es la demostración de que cada persona a partir de su historia personal, construye una percepción individual de lo que es la realidad.

Eso significa que lo existe la objetividad? Quizás si somos poco puristas nos daremos cuenta que las personas puede desarrollar una capacidad de separarse de lo que analiza para estar lo más abierto posible a las pruebas y analizar lo mejor posible la situación. Por tanto la parábola de los ciegos y el elefante es una muestra de cómo las personas siempre conciben tan sólo una parte de la realidad.
Escrito por Psi. Sandra Buenfil.