Las autolesiones son una práctica muy común que podemos ver en adolescentes y niños, la práctica muchas se aprende en las escuelas en las que otros les enseñan a practicarlo. 


El tema de las autolesiones será profundizado de manera más precisa en los próximos artículos con la finalidad de permitirnos comprender las dificultades de su tratamiento y sus manifestaciones sintomáticas. A pesar de los viejos paradigmas clínicos con respecto a negar que los comportamientos autodestructivos contengan componentes de placer, en palabras más simples los especialistas se negaron a creer que alguien pudiera sentir placer lastimándose. No obstante actualmente podemos reconocer que precisamente en los comportamientos autolesivos nos enfrentamos con sensaciones placenteras lo cual complica el tratamiento y es la clave de porqué se convierte en algo compulsivo.

Pero como mencioné anteriormente en el artículo exclusivo de autolesiones puedes profundizar más el tema. El Cutting es una forma de lesionarse que al igual que otras como el Vomiting , el binge eating y la bulimia nerviosa se presentan los dos primeros como los principales comportamientos compensatorios frente al sufrimiento psicológico que posteriormente con las repeticiones se convierten en una irrefrenable, placentera compulsión.


La compulsión se establece en el momento en que la persona comete dichos actos autolesivo no con una finalidad de autodestrucción, o quizás como la gente creería que quizás fueran acciones parasuicidas, en realidad cortarse es parte de una medida autopunitiva 

“en las que infringe un dolor físico para aliviar otro dolor de tipo emocional”(Giorgio Nardone).

Este tipo de compulsión se encuentra dentro de las de tipo menor, que son realizados por personas que carecen de control frente a su impulsividad o son afectados por alguna patología compulsiva. Al principio la persona inicia el cutting como una manera de autocompensación y autoregulación que posteriormente se convierte en un ritual de placer, al final el acto se convierte en un dolor autoinflingido que se transforma en un placer irresistible.

Por tanto, quienes inician el acto de cortarse, lo establecen en como una forma de auto compensar el dolor emocional causado por algún sufrimiento específico, este acto es una forma de autocastigarse y dañarse. Cuando la persona realiza este acto de manera repetida, se empieza a establecer una medida autopunitiva que desencadena sensaciones placenteras convirtiéndolas en actos compulsivos, para quienes tengan conocimientos en psicología podrán entender que parte del anclaje del acto compulsivo se debe a la ritualizacion y el placer que se instauran como un ciclo autopunitivo. 

Por último es importante mencionar que muchas veces el cutting no representa un riesgo suicida porque como se ha mencionado es un acto compulsivo cuya finalidad no es la muerte. Pero en ambos casos si tienes algún familiar que presente cortes es importante una valoración psicológica que realice un diagnóstico adecuado y establezca un tratamiento. 
Escrito por Psicóloga Sandra Buenfil.
Fuente: Hartarse, Vomitar, Torturarse: G, Nardone y M. D. Selekman. 2011