Los límites.

Limitar es el ejercicio de establecer de manera simbólica o real un punto máximo hasta dónde los demás pueden llegar sin afectar a otros, en los territorios por ejemplo existen límites que permiten a los gobiernos saber hasta dónde tienen jurisdicción y pueden seguir aplicando sus reglas. Los límites en los gobiernos son sumamente importantes y sobre pasarlos pueden llegar a representar riesgos graves e incluso guerras.

De manera que hasta hace poco tiempo las personas no aplicaban de manera literal la palabra, para referirse a la forma como actúan unas personas con otras. No obstante, los límites siempre han existido, pero en el pasado dichos límites estaban principalmente establecidos por los hombres, ya que la posición femenina durante mucho tiempo permaneció a un lado de la toma de decisiones y estaba establecido que fuera mucho más pasiva con respecto a lo que la relación o la familia decidierá.

Con el paso de los años las mujeres han comenzado a ganar terreno emocional, familia, social y con ello los límites empezarón también a establecerse. Con la llegada de la voz femenina en las relaciones, las parejas debieron aprender a conocerse y llegar acuerdos, por ello los límites en las relaciones son ahora un tema cada vez más presentes.

 

Un ejemplo para comprender mejor cómo las mujeres han empezado a tener mayor voz y voto dentro de las relaciones lo podemos ejemplificar en el hecho de que la vestimenta que ellas elijan ya no está tan mayormente influida por los gustos, o en algunos casos imposiciones, de la pareja; su identidad y formas de expresarse se han convertido en algo sumamente importante para establecer la libertad del individuo dentro de la relación. Por ello el día de hoy tratamos de hablar del tema de Los Límites dentro de una relación madura.

Para poder comprender mejor el tema y crear mayores herramientas de identificación de límites sanos, vamos primero a establecer qué definiremos como límite personal.

Límites personales.

Todas las personas en la actualidad tienen cada vez más idea de quiénes son, qué les gusta y qué no. Por ello se establecen a sí mismos una línea máxima que ellos mismos no quieren cruzar y no quieren que nadie más les sobre pase.

Los límites personales son esos extremos hasta donde una persona no quiere llegar, por ejemplo moralmente; algunas personas con base en sus valores morales tendrán como límite no robar, y durante su vida se comportarán basados en dicho valor, permitiéndose que cuando se encuentre en una situación donde encuentre algo perdido, en lugar de quedárselo buscará al dueño.

Establecida la idea, entonces en éste

momento puedes hacer una lista de límites

personales que te vengan a la mente.

 

Todas las personas tienen límites, sin importar qué tan liberales se consideren.

En las relaciones existen límites? En las relaciones siempre existen límites, la pregunta es si dichos límites han sido establecidos por ambos, o impuestos por uno de ellos.

Para muchas parejas, existen personas que son más impositivas dentro de la relación y son las que imponen las reglas del juego, el otro en cambio se somete de manera incondicional a esas normas, para poder seguir dentro de la relación, cabe mencionar y aclarar que estos límites no son sanos ya que no permiten que uno de los integrantes de la relación se sienta libre de ser uno mismo.

Es verdad que podemos hacer un gran tema acerca de la libertad de someterse uno mismo a dichas relaciones, pero no es el objetivo del artículo, en este momento lo que se busca es que el lector comprenda que puede establecer límites sanos, dentro de su relación.

Limites Sanos.

Qué es un límite sano, quizas lo más fácil será establecer qué no es sano. Un límite tóxico es aquel que le hace sentir mal a un integrante de la relación, que impida su libre expresión, desenvolvimiento y que incluso quiera interferir con su identidad.

Muchas personas se han encontrado con parejas que imponen sus ideas con la amenaza de dejarles en caso de no aceptar, ya sea cómo comportarse, cómo vestirse, qué hacer; pero existe un factor en común y es la imposición de uno por encima del otro.

Tóxicos vs Sanos

Es como si tuvieramos un terreno en el que hay dos casas, en un inicio los vecinos no se conocían, pero después de un tiempo se empezarón a hablar y ¨llevar¨bien, pero de pronto el vecino Perengano empezó a sembrar plantas cerca de esa barrera invisible que existía entre ambos, y perenganita lo vió pero le dió vergüenza decir que no estaba de acuerdo, cuando empezó a pasar el tiempo, perengano cada vez más utilizaba más terreno y modificaba más toda el área, de pronyo Perenganita se empezaba a sentir cada vez más mal y mortificada pero no hacía nada, no hablaba, no llegaba a acuerdos; cuando menos se dió cuenta, Perengano ya decidía todo sin preguntar y se imponía, cada uno tenía su propia casa pero el terreno en el que compartían solamente uno decidía. Y así poco a poco Pegerengana perdió su libertad. En cambio de frente Perengana siempre veía a sus vecinos, que eran todo lo contrario, ellos a veces se enojaban pero parecía que cada vez que se tomaba una decisión estaban tratando de hacer acuerdos; la señora sultana Tenía unas flores en esa área invisible que dividía ambas casas, Perengana había en el pasado tenido unas iguales, pero Perengano las cortó sin preguntar; en cambio Sultana seguía teniéndolas e incluso había puesto una pequeña cerca para protegerlas, algunas veces el señor Sultan pasaba cerca pero nunca las cortaba, ellos tenían áreas en común que compartían y algo que Perengana no entendía es que habían muchas otras en dónde no iba el otro, ni las traspasaba, esas vallas invisibles estaban ahí pero no sabía cómo. Los vecinos eran muy cordiales, pero eso no significaba que estuvieran siempre de acuerdo, y aunque el terreno en común era muy grande, las casas nunca perdieron su identidad, Sultana siempre decía que había lugares en dónde ella no iba a cambiar nada porque le gustaba como era y la definía, con el paso del tiempo Perengana tenía cada vez más problemas con su vecino porque no podía decidir nada.

 

Sin sacrificio

En el amor maduro, no se requiere sacrificar a uno de los dos, ambos son un motor para hacer crecer al otro, nunca requiere que se renuncie a sí mismo para ser feliz; el amor incondicional y sacrificado tiene un costo muy alto a pagar que es el amor propio.

 

 


No es casualidad que las nuevas historias románticas de adolescentes sigan repitiendo la misma fórmula de entrega sin importar nada, la eliminación de la personalidad y enajenación hacia el otro. Precisamente esto es lo contrario a un amor con límites, es un amor sin limitaciones que se funde con el otro como si se convirtiera en una extremidad más, una simbiosis. Establecer relaciones en las que cada uno pierde su personalidad implica que ambos se pierden e impiden el desarrollo de su personalidad. Por lo tanto si reconocemos que estas perspectivas sociales son incorrectas podemos empezar a reconocer que podemos tener relaciones en las que establecemos límites y no necesariamente es sinónimo de falta de amor o cariño.